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Full text of "El traje de Venus : comedia en un acto"

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JOAQUÍN LÓPEZ BARBADILLO y A. CUSTODIO 






>.y 



El traje 



de Venus 



COMEDIA EN UN ACTO, ORIGINAL 



— @4&®^S- 



Copyright, by 1 López Barbadillo y fl. Custodio, 1909 

SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES 
ftúñez de Balboa, 12 

1909 



Digitized by the Internet Archive 
in 2013 



http://archive.org/details/eltrajedevenusco31015lope 



KJL, TRAJE DJB -VJBACOS 



■ 



Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po- 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en 
España ni en los países con los cuales se hayan cele- 
brado, ó se celebren en adelante, tratados internacio- 
nales de propiedad literaria. 

Los autores se reservan el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad de 
Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 



Droits de représentation, de traduction et de repro- 
duction reserves pour tous les pays, y compris la Sué- 
de, la Norvége et la Hollando. 



Queda hecho el depósito que marca la ley 



EL TRAJE DE VENUS 



COMEDIA EN UN ACTO 



ORIGINAL DE 



JOAQUÍN LÓPEZ BARBADILLO y A. CUSTODIO 



Estrenada en el TEATRO DE LA ZARZUELA la noche del 
2 de Julio de 1909 



* 



MADRID 

SR. Vklasco, imp., Marqués de Santa Ana, 11 

Teléfono número 6S1 

1909 



]A la memoria de nuestras madres! ¡Al amor 
de nuestras novias! ¡A nuestros pueblos 
andaluces! 

Jff ú¿sfoc//o. 



REPARTO 



PERSONAJES ACTORES 

LOLA Consuelo Badillo. 

MERCEDES Enriqueta Palma. 

PATRITO Luz de Lasheras. 

DOÑA PRESENTA Emilia Domínguez. 

DON PACO Salvador Soler. 

CABRERA Luis Reig. 

ALBARRÁN Delfín Jerez. 

RICARDITO Manuel Gutiérrez. 

ÜN CARTERO Francisco Cejuela. 



La acción en Cafíada del Rey (Andalucía).— Época actual 



Derecha é izquierda, las del actor 



Observaciones 



Lola. - Dieciocho ó veinte años. Señorita de pueblo, bonita, 
modosa, un poquitillo sentimental, pero que siempre habla 
con sencillez y naturalidad, sin sensiblerías cursis. En sus 
palabras y actitud hay solamente una vaga tristeza, propia 
de una muchacha discreta y amante, que tiene la sospecha de 
que su novio, ausente, va á olvidarse de ella. Viste un sen- 
cillo traje de verano; falda negra y blusa blanca, por ejemplo; 
al entrar en escena lleva puesto un velito que en seguida se 
quitará, anudándoselo al cuello ó dejándolo sobre cualquier 
mueble; libro de misa y un pequeño rosario, que también 
dejará. 

Mercedes. —Criada joven, bonita, menudita, muy loca y 
muy torpe. Flores en la cabeza. Siempre habla en andaluz 
muy andaluz, atropelladamente, pronunciándolo todo con la 
s ó todo con la z, según la sea más fácil á la actriz; esto es 
igual; lo esencial es que dé la sensación de un pájaro revol- 
toso y alegre. 

Patrito. — Chiquilla pizpireta, bonitilla y superficial, de los 
mismos ó menos años que Lola. Viste un trajecito blanco de 
casa, de mañana. 

Doña Presenta. — Señora de 50 á 60 años. Ha sido guapa. 
Buenísima persona, un pedazo de pan, para quien se reduce 
el mundo á su iglesia y su casa: Dios, los santos, el marido 
y los hijos. Traje sencillo, de color apagado, para estar fresca 
y cómoda. Durante toda la obra tiene una gran excitación 
nerviosa, propia de las circunstancias que originan la acción. 

Don Paco. — Marido de Doña Presenta, la misma edad que 
ella. Labrador andaluz acomodado; cara afeitada, traje de 
americana, sombrero cordobés. Un poco tosco en el hablar 
y en las maneras, y un poco burlón. 

Cabrera.— -Este Cabrera no tiene vergüenza, ni ropa, ni 
edad. Barba de cinco días, traje ridículo hecho polvo, hongo 
café con leche. Habla companuda y enfáticamente, muy en- 
fáticamente, mitad porque se cree un Zaccoüi desgraciado, 



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— 8 — 

mitad porque es un*fresco capaz de liar á Padre Dios. Se ex- 
presa «prisa, con gran afluencia de palabras, muchas de las 
cuales las ha dicho en los dramas, pero no sabe lo que signi- 
fican. La entonación, el gesto y las atrocidades, todo es bufo 
en Cabrera. Este tipo, realmente, no pertenece á la clase sim- 
pática y siempre respetable de artistas de teatro; se ha meti- 
do á cómico lo mismo que se pudo meter á ladrón de cami- 
nos, y los actores que hagan esta obra lo deben ridiculizar 
con toda su alma para honor del gremio. 

Albarrán. -Viejo mozo de casino de pueblo. Patillas. Traje 
corriente de americana, ó cazadora con botones dorados; 
gorra de visera de charol, con una C y otra inicial cualquiera. 
Está curda y solloza constantemente, sobre todo cuando dice 
algún chiste y al salir y en el mutis. 

Ricardito. — Muchacho muy afeminado en las palabras y 
en el gesto. Todo lo pronuncia con la s. Pantalón muy estre- 
chito, un poco corto, blanco si es posible; cazadora negra, 
cortita también; sombrero cordobés. 

Un cartero. — Cualquier edad y tipo. Traje usual de ameri- 
cana, gorra de cartero. 

Advertencia importantísima.— £1 secreto del éxi- 
to de esta obra, que apenas tiene acción y asunto, sino que 
es un cuadro de vida de pueblo, estriba en el perfectísimo 
ajuste del conjunto y sobre todo en que se haga rapidísima- 
mente, tardando apenas en interpretarla lo que se tarda en 
leerla. 



Servicio de escena 

Dos ó tres macetones con plantas de sombra.— Ocho ó diez 
tiestos con flores. — Cuatro cuadros. — Cinco sillas de rejilla ó 
mimbre. — Una mecedora. — Un veladorcito, de mimbre á ser 
posible. — Un reloj de pared, cuyo sonido se imita dentro 
con un timbre. —Campana colgada, dentro, muy lejos, de 
sonido grave.— Catorce ó quince avellanas.— Un libro de 
misa. — Un rosario. — Una flor, que se pueda cortar de un 
tiesto. — Una taza de tila, con plato. — Un número de El No - 
ticiero Sevillano ó un periódico de regular tamaño, como de 
provincias, doblado de modo que no se vea el título. — Un 
buen acordeón, que se toca. — Una buena guitarra, que se 
toca. — Dos telegramas cerrados, para abrir. — Una bandeja 
con una botella de vino, dos copas y bizcochos.— Un lápiz. 



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ACTO ÚNICO 



Patio de una casa andaluza de gente ricacha. Puerta á la derecha, 
que da al portal; otra á la izquierda, que comunica con el inte- 
rior; reja en el fondo, á la derecha, con vistas á la calle. Tiestos 
con flores y macetones con plantas de sombra, muebles sencillos y 
confortables, cuadros, una mecedora, una mesita encima de la 
cual hay un puñado de avellanas, un reloj en la pared de la de- 
recha. Es por la mañana en un día de primavera. Donde no haya 
decorado de patio, se pondrá una gran sala baja. 



ESCENA PRIMERA 

MERCEDES y CABRERA 
Mer . (Cantando, mientras limpia los muebles,) 

«¿Qué te quiere tú aposta, 
qué te quiere tú aposta, 
á que me pongo en la puerta 
y no te dejo pasa? 
Con er garrotín...» 

Cab. (Apareciendo en la puerta de la derecha.) ¡Domés- 

tica! 

Mer. ¡Ay, que me ha asustao oté! 

Cab ¿Soy algún adefesio quizás? 

Mer. ¡Como me pilló oté desprevenía! 

Cab. Diga usted, joven; ¿ha trasmitido ya noticias 

la electricidad? 
Mer. ¿Erque? 



— 10 — 

Cab. Si ha dicho ya el telégrafo algo respecto á k> 

de don José. 

Mer . ¿Qué don José? 

Cab. El hijo de los amos; el que se halla en Ma- 

drid. 

Mer. ¿Der señorito Pepe? Entoavía no se sabe na. 

Está su padre en er correo. 

CAB. Pues volveré. (Va á marcharse.) 

Mer. Oiga oté... y oté disimule... ¿Oté es cómica 

e la compañía er treato? 

Cab. Soy el primer actor. 

Mer. j Ya decía yo!... No hizo oté má que entra 

po ahí, y pensé yo: ete tío e cómico e la 
compañía er treato. ¡Porque si no fuera oté 
cómico tenía que sé uno de los feo! 

Cab. ¿De los feos? 

Mer. Unos que han venío á abrí un comercio 

nuevo en la caye Ancha, y que en er pue- 
blo les han puesto los feo... Pero si oté no es 
de ello... 

Cab. Tengo algún atractivo en la faz, me parece. 

Mer. Es decirle á oté que en er pueblo se conoce 

á to er mundo, y como que oté e forastero, 
y como que no gasta oté bigote, y como ha- 
bla oté asín... vamo, asín tan fino, pos dije 
yo: ete es cómico. 

Cab. Sí, joven. 

Mer. Pos lo siento; porque aquí, ya se sabe, có- 

mico que viene, cómico que se quea más 
perdió que las ratas. 

Cab. Sí que hay poca afición. 

Mer. ¿Qué ha de habé? ¡Aquí los probé y na más 

que los probé! ¡Lo que es er señorío no Be 
arranca pa er treato! ¡Y como que los probé 
sernos probé, tampoco poemos arrancarnot 

Cab. ¿No ha asistido usted á ninguna función? 

Mer . Er domingo estuve. ¿Oté es er gracioso? ¿Er 

que salía con las barbas postiza? ¡Qué cosa 
se le ocurrían á oté cuando estaba oté en 
casa e su novia, y yamaba er padre e su no- 
via á la campaniya, y lo metían á oté en un 
baú, y aluego lo metían á oté en un ropero, 
y decía la cria que era oté er méico, y le to- 
maba oté er purso á su novia, y aluego ve- 



- 11 — 

nía er méico e verdá!. . ¡Me di una pecha e 
reí! .. 

Cab. No, joven: yo hago otro trabajo. Yo fui el 

que representó La carcajada. 

Mer. ¿Cuá?... ¿Er loco? ¡Tamién estaba pa chi- 

varlo! 

Cab. ¿Cómo para chillarme? 

Mer. ;Que lo hacía superió' ¡Me reí la mar! 

Cab. No sé dónde está el chiste de La carcajada; 

pero, según veo, á usted todo le hace reir... 

Mer. ¡Caye oté! ¡Si cuando yo voy ar treato me 

río má! (se ríe.) ¡Qué gracioso seis los cómico!: 

Cab Sí. Sernos muy graciosos. Vaya, adiós, (va á 

salir y Mercedes lo detiene.) 

Mer. Oiga oté; ¿y oté tamién hace la función de 

Don Juan Tenorio^ 

Cab. También. 

Mer. ¿Y su mujé de oté tamién trabaja? 

Cab. Según el reparto. 

Mer. ¿Y sale oté vestío e sordao? 

Cab. Sí, hija mía; y de obispo. Conque hasta lue- 

go. (Yendo hacia la puerta.) 

Mer. (Yendo tras él.) ¡Y que hablará oté poco! 

Cab. ¡Siete actos diarios nada másl Pero á todo 

hay quien ga"ne. (Vase renegando.) 

Mer. (Después de una pausa ) ¡Paece que se va inco- 

modao! ¿Le habré dicho argo malo? (con su. 

alegre inconsciencia de pájaro, hace un gesto de des- 
dén y se pone de nuevo á cantar.) 

«¿Qué te quiere tú aposta, 
qué te quiere tú aposta...?» 

(Entra Lola por la puerta de la derecha.) 

¡Güenos día, señorita Lola! 



ESCENA II 

LOLA y MERCEDES 

Lola ¡Buenos días, Mercedes! 

Mer. ¿Viene oté de misa? 

Lola De confesar. 

Mer. ¡No confiesa oté na! ¡Va oté á di derechita é 

la gloria! ¡Y oté que es tan güeña! ¡Pos si yo,. 



— 12 — 

que dicen que soy un demonio, confieso una 
ve al año y tengo que inventa cinco ó seis 
cosa pa decirle argo ar cura! 

LOLA (Siempre con amabilidad, sonriendo de la sencillez de 

la criada.) ¡Qué paparrucha! ¿Y la señora? 

Mer . Está en el oratorio poniéndole velas á San 

Expedito. 

Lola ¿No han llegado noticias? 

Mer. ¡Eso... eso sí que le interesa á oté más que 

er confesonario! 

Lola ¡Qué tonta eres! 

Mer. Vamo... que aonde hubo fuego... 

Lola Bueno, contesta: ¿vino algún telegrama? 

JVÍer., Entoavía no ha güerto don Paco er correo. 

¿Ve oté? Aquí tos están locos con eso e la 
comedia er señorito Pepe... ¡Si habrá gus- 
tao! ¡Si no habrá gustao!... ¡Y dale con la 
obra!... ¡Y güerta con la obra!... ¡Y dale con 
el estreno! .. ¡Y güerta con el estreno!... Y 
yo, la verdá, no me entero de una palabra. 
¡Ande oté, señorita; explíquemelo oté! 

Lola Pero, ¿para qué quieres tú saber? 

Mer. ¡¡Señorita, que hace un mes que no se ha- 

bla de otra cosa en la casa!! 
jola Verás: eso es que anoche ha estrenado en 

Madrid su primera obra el señorito Pepe. 

Mer. ¡Como no me lo diga oté más claro!... 

Lola (Riendo.) ¡Qué torpe! 

Mer. ¡Mú torpísima, señorita Lola! Vamos á ve: 

¿er señorito, no hace cerca e un año que se 
fué á Madrí? 

Lola Justamente. Y fué á eso. 

Mer. ¿A qué eso? 

Lola A escribir. 

Mer. ¿Pero se había acá bao la tinta en er pueblo, 

señorita? 

Lola Mira, que te lo explique otro, mujer; yo no 

tengo paciencia. 

(Sale doña Presenta por la izquierda demostrando una 
gran agitación nerviosa.) 



— 13 — 

ESCENA III 

DICHAS y DOÑA PRESENTA 

Pres. Oye, Mercedes, ponle otras dos velas al san- 

to bendito y tráeme una taza de tila, (viendo 
á Lola.) [Calle! ¿Tú aquí? 

Lola Volvía de las Monjas Descalzas y entré á ver 

á Patrito. 

PRES. (Con impaciencia, á Mercedes, que se entretiene en 

' cortar de un tiesto una flor y ponérsela.) VamOS,. 

mujer. 
Mer. Voy. (¡Van cuatro mir tazas é tila y seis mir 

Vela!) (Vase por la izquierda.) 



ESCENA IV 

LOLA y DOÑA PRESENTA 

Pues. Conque... ¿á Patrito? 

Lola Sí, señora. 

Pres. Embusterilla. 

Lola Quería ver unos calados... 

Pres. Tú vienes porque también á ti te interesa 

el estreno... ¡A.y, Lola, estoy fuera de mí!... 
¿A. quién habrá salido ese hijo mío con esa 
afición á la literatura? ¡Un oficio en que 
todos son unos cualquier cosa! ¡Y su padre, 
su padre es peor que él, empujándolo, alen- 
tándolo, dejándolo en Madrid, sólo, cam- 
pando por sus respetos, expuesto á una des- 
gracia, ¡y con veintinueve, con veintinueve 
años nada más, un chiquillo sin experien- 
cia!... ¡Pobrecito!... ¡Pobrecito Pepe de mi 
corazón! 

Lola (Dulce y resignadamente.) Quizás haga carrera. 

Pres. ¡Carrera! ¡Carrera! ¿Y qué falta le hace á él 

esa carrera? ¡Todos los que escriben come- 
dias están en pecado mortal, pero que todos! 



— 14 — 

Y luego ya tú ves: quebrarse la cabeza, pa- 
sar malos ratos, que se rían de él, que lo 
abucheen!... ¡Cuánto mejor estaría aquí en 
su casa, yendo con su padre al cortijo, ven- 
diendo sus bellotas! ¡Lo natural, señor, lo 
natural! (pausa corta.) Y tú... ¡tú no pienses 
más en Pepe! 

Lola (Melancólicamente.) Diga usted mejor que no 

crea que Pepe piense en mí. 

Fres. ¡Lo pescará allí alguna lagartona! ¡Claro! 

¡Andará entre las tiples, entre mujeres de 
teatro! ¡Ay, me vuelvo loca pensando estas 
cosas! 

Lola ¿Qué hemos de hacerle si es su gusto? 

Fres. ¡Y no acordarse de ti, tan buena, tan reli- 

giosa, queriéndole tanto! 

Lola Eso sí, doña Presenta, queriéndole como no 

le querrá ninguna; ¡bien segura estoy! (con 
mucha tristeza.) ¡E1 se cansó de mí!,.. 

Fres. Eres una santa. 

Lola (sonriendo tristemente.) ¿Santa por eso? ¡Bah! El 

cariño no es cosa de virtud, doña Presenta. 

, (Con mucha pasión, pero en voz dulce y apagada.) 

¿No dice usted que son tan malos todos los 
de su oficio? Yo no creo malo á Pepe; pero, 
en fin, condenado, maldito, llevándome con 
él á arder en los infiernos... 

Fres. ]Hija, por Dios! 

Lola ... sería para él! 

Pres. ¡Puede ser que algún día escriba devociona- 

rios! Mira, á la Virgen de la O podía escri- 
birle una novena, que la que hay es feísima. 
¡No tiene ni coplas! 

Lola (suspirando.) ¡Ay! 

Fres. (cariñosa.) ¡No suspires; no estés triste, mu- 

jer! Quizás mi hijo... 

Lola ¿Qué va usté á decirme?... ¿Que quizás 

vuelva? ¡Esa es mi confianza! Terminamos 
porque yo no quería que se fuese á Ma- 
drid, porque yo creía que el entusiasmo 
que manifestaba, su deseo de eso que él 
llamaba «el triunfo», era solo cansancio 
de quererme, que se aburría en el pueblo. 
Muchas veces salía con mi madre y con- 



— 15 — 

migo, Íbamos al camino de Jerez, y al 
pasar por Ja huerta de ustedes, me decía: 
«¿Ves ese campo? ¡Ahí dentro viviremos!... 
Yo conquistaré aplausos, dinero, mucho di- 
nero, muchos aplausos, y nos querremos 
mucho ahí; lo llenaremos todo de cariño; 
seremos felices » ¡Aquellas palabras tan ale- 
gres me daban tristeza! ¡Aplausos!... ¡Dine- 
ro!... Pero para lograrlo tenia que separarse, 
que irse lejos de mí... Y él se reía. «¿Lejos?... 
¿Y qué importa?... Mira: esa huerta está 
llena de nidos, y los pájaros salen, y vuelan 
y cantan, y á sus nidos vuelven.» Y yo al 
oir estas cosas, me alegraba; me alegro toda- 
vía, siempre que paso por aquel camino; 
porque me parece que al pitear los pájaros,, 
quieren decirme: «¡Vuelve!... ¡Vuelve!... ¡No 
estés triste! ¡Vuelve, para quererte mucho!» 

(Sale Mercedes por la izquierda, trayendo una taza de 
tila.) 



ESCENA V 

DICHAS y MERCEDES; en seguida, PATRITO 

Mer. La tila. 

Pres. (Tomándola.) ¿Y la señorita Patrito? ¡Estará 

en la reja como siempre! Esa hija mía se 
ha creído que la vida se reduce á pelar la 
pava. ¿Qué habrá encontrado en ese novio 
para quererlo así? 

XiOLa Es un muchacho muy simpático y muy 

elegante. 

Fres. (con burla.) ¡Ah, lo que es de elegancia no 

hablemos! ¡Qué monísimo es! ¿Te acuerdas 
del sombrerito aquel de paja, del verano pa- 
sado? ¡Con un dedito de ala! ¡Yo creo que 

Se lo ponía COn alicates! (Sale Patrito muy piz- 
pireta por la izquierda y corre á abrazar y besar á 
Lola.) 

Pat. ¡Hola, preciosa! ¡Te vi entrarl ¡Perdona si 

he tardado, pero estábamos tratando de la 



— 16 — 

boda y no era cosa de cortar la conversa- 
ción! (*) 
Lola jNo se os habrá pasado ni un detallel 

Pat, Eso pensamos; pero al llegar á las últimas 

amonestaciones, mi padre que dobla la es- 
quina. ¡Nos echarán las bendiciones esta 
tarde! 
Pres. (con mucha ansiedad.) ¿Viene tu padre? ¿Trae- 

rá ya noticias? (A Mercedes, que está asomada á. 

la reja.) ¡Mercedes! 
Mér. Señora. 

Pres. ¡Otras dos velas á San Expedito! 

Mer. ¡Pero si tiene una iluminación! 

Pres. ¡No importa! ¡Anda, mujer! (vase Mercedes por 

la izquierda) 

Pat. (Riendo.) ¡Como mi hermano escriba muchas 

obras, van á salir las procesiones con aceti- 
leno! (Entra don Paco por la derecha.) 



ESCENA VI 

LOLA, PATRITO, DOÑA PRESENTA y DON PACO 

Paco , (a Patrito desde la puerta.) Oye, niña: temprano 
has empezao hoy á hablar con «El eco e la 
moda.» Pues dile que tan pronto como me 
vea venir se quite de la reja, que tengo 
siempre que pararme hasta que le entran 
ganas de salir andando, (a Lola.) ¡Hola, mo- 
cita! ¿Qué hay? 

Lola Buenos días, don Paco. 

Pres. ¿Qué? ¿Llegó el telegrama? 

Paco ¿El telegrama?... ¡Ni llegará en tó el dial 

Pat. ¿Cómo? 

Paco El administrador de Correos me ha dicho 

que á una legua del pueblo hay roto un 
hilo y es imposible la comunicación. 

Pres. ¡Jesús, Jesús, Jesús! 

Paco ¿Cuantos Padrenuestros llevas ya rézaos? 

Pres. Eso es: búrlate de las cosas de Dios. 



(*) Mercedes, en la reja. 

Doña Presenta, Lola, Patrito. 



— 17 — 

Paco ¡Si no me burlo, tonta! ¡Si yo soy el prime- 

ro en creer que el niño vale! ¡Sino que el 
pobrecillo tiene mala pata! Mira: empezó 
por nace en martes. (*) 

Pres. ¡Era miércoles! 

Paco Martes. En mi reló no habían dao las doce. 

Pres. Estaría atrasado. ¡No me pongas nerviosa! 

Paco Bueno; que fuera miércoles; pero niéga- 

me tú las circunstancias que han rodeao 
el estreno: ayer, comiendo, se vertió el sale- 
ro; la cocinera quebró un cristal; hoy se 
rompe un hilo del telégrafo, y esta mañana, 
cuando sa]í á la calle, lo primerito que me 
eché á los ojos... 

Pat. ¡Un tuerto! 

Paco Tres curas. 

Lola (Riendo) ¡Haría usté un nudo en el pañuelo! 

Paco ¡Si no lo llevaba! ¡Si toas son desgracias! (pa- 

trito está comiendo avellanas de las que hay sobre la 
mesa.) 

Pres. ¡Que creáis esas supersticiones! 

Pat. Oye, pues yo también creo en ellas, (a Lola.) 

Verás: vamos á probar una. (coge un puñado 

de avellanas y dice mostrándoselas entre las dos ma- 
nos abiertas.) ¿Pares ó nones? 

Lola ¿Qué haces? 

Pat. Mira: si son pares, es que ha gustado mu- 

cho la obra, y si son nones, que... regular. 

Paco (Acercándose á Patrito.) ¿Qué es eso? ¿Avella- 

nas? (Coge una del puñado que tiene su hija y se la 
come.) 

PAT (Contando las avellanas.) Una... tres... CÍnCO... 

seis... nueve. ¡Nones!... ¡No ha gustado! 

PaCO (Solemnemente, con el dedo Índice extendido.) \Y 

una que yo me he comió, diez! j Toavía es- 
tán aplaudiendo! 

Pat. Sí; pero esa... yo no sé si vale. 

Paco ¿No ha de valer? 

Pres. ¡Herejes! 

Lola Bueno, pues otra cosa: si el primero que 

doble la esquina es un hombre, no ha sido 



(*) Doña Presenta en la mecedora, Don Paco en una silla. 
Lola y Patrito en sillas junto al velador. 



— 18 — 

éxito; y SÍ es Una mujer, SÍ. (Lola y Patrito van 
á la ventana.) 

Paco. (siguiéndolas.) ¡Claro; para vosotras el papel 

bonito! (*) 

Pres. ¿A que es un matrimonio? 

Paco Acertaste. 

Lola Punta Sala y su marido. 

Paco ¡Y que no van una pulga el uno del otro! 

Pat. ¡Si se casaron hace un mes, papá! 

Lola (Riendo.) ¡Ay, el cura del Carmen! 

Paco (Riendo.) ¡Ese no vale! 

Lola Vaya; que nos quedamos sin saberlo. 

Pat, ¡Pues yo digo que la obra es muy bonita! 

(Vuelven á los puestos en que estaban antes.) 

Paco A mí se me caía la baba el día que la leí. 

Pres. ¡Pero muy atrevida! 

Lola Yo no conozco más que el título. 

Paco Precioso, «sugestivo», como él dice: \El traje 

de Venus\ ¡Calcula tú: uno de los cuadros es 
«La diosa saliendo de la espuma». ¡Lo más 
que pué lleva es un bañador! 

Pat. (a Lola.) ¿Y lú no sabes el argumento? 

Lola No. 

Pres. ¡Más vale así, hija! 

Pat. Mamá y yo, por encima. No ha querido 

leérnosla. 

Paco ¡Naturalmente! 

Pres. ¡Lástima de talento! Porque, eso sí, el mu- 

chacho tiene gracia. ¡Qué chistes se le ocu- 
rren! 

Paco ¡Sobre todo los verdes! 

Pres. (Nerviosa.) ¡Claro; á ti no te gustan más que 

las atrocidades! 

Pat. (a Lola.) La obra pasa en el fondo del mar, 

y salen ondinas y sirenas... 

Paco (interrumpiendo.) Y un coro de calamares. 

Pat. Y luego bajan en un submarino dos ingenie- 

ros, y dicen muchos chistes. 

Paco ¡Verdes casi todos! 

Pres, ¡Claro, en el fondo del mar!... 



(*) En la ventana: Patrito, Lola, 
Don Paco. 
Doña Presenta, sentada. 



— 19 - 

Pat. Y los ingenieros se enamoran de dos si- 

renas. 

Paco ¡Y mas chistes! 

Pat. Y sacan del submarino unas botellas de 

champagne y cantan. 

Paco Y más chistes. 

Pat. Y se emborrachan las sirenas, y bailan to- 

do^ un cancán... 

PACO (Entusiasmado.) ¡Y el delirio! (Baila un cancán in- 

ventado por el.) ¡Taratachín chinchín! 

Pat. ¡Pero, papal 

Pres. (a don Paco.) ¡Qué tú no estás ya para hacer 

de sirena! 

Paco Hablando de las cosas de mi hijo, me vuelvo 

loco! 

Lola ¡Si el músico ha estado inspirado!... 

Paco ¡Ya lo creo!... ¿El maestro Cencerrilla?... 

¡Nada menos que Cencerrilla!... Yo no le 
he oído nombrar; pero, según Pepe, es una 
notabilidad! ¿Cencerrilla? ¡Ya- lo creol ¿Cen- 
cerrilla? (Sale por la derecha Albarrán, enjugándose 
con un gran pañuelo sus copiosas lágrimas.) 



ESCENA VII 

DICHOS y ALBARRÁN 

•á.LB. (Gimoteando.) ¡Ay, don Paco! ¡Ay, doña Pre- 

senta!... ¡Ay, señorita! 

Pres. ¡Albarrán! 

Paco (¡Ya está aquí «La Pasionaria»!) 

Alb. ¡Ay, don Paco! ¡Ay, doña Presenta! ¡Ay, se- 

ñorita! (*) 

IVr. (¡Bueno viene!) 

Pres. Pero, Albarrán... ¡que siempre que se embo- 

rracha usté, tiene que visitarnos! 

Paco ¿También te ha zurrao hoy la parienta? 

ALB. (Llorando amargamente.) ¿Y qué me Se importa 

á mí eso, si hoy es er día más alegre e mi 
vía? 



(*) Doña Presenta, don Paco, Albarrán, Patrito. Lola. 



— 20 — 

Pat. (a Lola.) Algo bueno le pasa. ¡En llorando». 

ya se sabe! 
Alb. (a don Paco.) ¡Deje usté que lo abrace! (lo. 

hace y se acerca en la misma actitud á doña Presen- 
ta.) ¡Ay, señora! (*) 

Pres. (Retirándose.) ¡Uf, qué olor á aguardiente! 

Alb. ¡Si es pa gorverse loco! ¡Señó, si á Pepe lo 

he criao yo á mis pecho, como quien dice, 
home! Mejó quieo que me echen de mozo er 
Casino, que que le pase á Pepiyo na malo. 

Paco ¡Si ya sabemos que lo quieres! 

Alb ¿Que si lo quiero? ¿No se acuerda usté- 

cuando lo yevaba usté tamañito así ar Ca- 
sino? ¡Si le tenía yo que pone un cajón por- 
que no arcanzaba á la mesa é billa! 

Paco Me acuerdo. 

ALB. (a doña Presenta, mostrándole una cicatriz de la fren- 

te.) Mire usté lo que me hizo con un taco. 

Pres. ¡Qué atrocidad! 

Alb. ¿Y no viá está contento cuando me he en- 

terao? 

Paco ¿De qué te has enterao? 

Pres. ¿Qué pasa? 

Lola ¿Sabe usté algo de él? 

ALB. (Llorando con más fuerza.) ¡Ay, don PaCo!^¡Ay 

doña Presenta! ¡Ay, señorita! 
Pat. (¡Qué hombre!) 

Pres. ¿Quiere usté agua, á ver si así se calma? 

Alb. ¿Agua? ¡To lo que ustede quieran menos 

agua! (Llorando á mares.) ¡Po si el odio que le 

tengo a mi mujé, es porque tiene una nube 

en un ojo! 
Pat. Pero, ¿qué sucede? 

Paco ¡Vamos, Albarrán! 

Pres. (¡Qué pesado!) 

Lola ¿Qué es? 

(Estas cuatro frases, simultáneas.) 

Paco (¡Lo último es un borracho!) 

Alb. (SacaDdo del bolsillo un número de "El Noticiero Se- 

villano».) Lo que dice er diario de Pepiyo. 
PRES. (Yendo á arrebatarle el periódico.) ¿De mi hijo? 

PACO (El mismo juego.) ¡A Ver! (Doña Presenta y don, 

(*) Doña Presenta, Albarrán, don Paco, Patrito. Lola. 



— 21 — 

Paco cogen al mismo tiempo «El Noticiero» y cada uno 
se lleva un pedazo.) 

-Alb. (por el periódico.) ¡Viene la má de güeno! (se 

sienta junto á la mesa y se bebe un poco de tila que 
dejó en la taza doña Presenta. La escena debe llevarse 
rapidísimamente. Todos los personajes, excepto Alba- 
rrán, denotan una gran ansiedad y emoción.) (*) 
PACO (Repasando muy aprisa el periódico.) «MarmeCOS, 

Barcelona... Otra bomba... Crisis... Se va 

Maura.» 
Alb ¡Misté si viene güeno! 

Paco (con mucha alegría.) «Ultima hora.» ¡Aquí 

está! «Éxito.» (Doña Presenta, Lola y Patrito se 
agrupan ansiosas junto á él.) 

Lola ¿Éxito? 

"PaCO (Leyendo muy rápidamente y muy emocionado.) 

«Acaba de estrenarse en el teatro Eslava 
una zarzuela titulada El traje de Venus, libro 
de Moreno Gutiérrez, música del maestro 

Cencerrilla. Al final...» (Suspende la lectura.) 

Pat. ¿Qué, papá? 

Paco (a doña Presenta.) El final está en ese pedazo. 

-FRES. (Buscándolo y encontrándolo en seguida.) Al final... 

al final... ¡Esto es!... « ..salieron á escena los 

autores.» (Cuadro. Una pausa brevísima. Todos ex- 
presan con los rostros su alegría; Lola, pasada la pri- 
mera impresión, se queda pensativa, como un poco 
triste.) 

Paco (gozoso.) ¡Salieron! ¡Salieron! (otra cortísima 

pausa. Transición.) ¡F^ro, qué periódicos estos! 
¡Ni un detalle! ¡No decir siquiera que la 
letra es mejor que la música! 

Pres . ¿Y qué sabemos? 

Paco ¿No ha de ser? ¡Cien veces! (por el pedazo de 

periódico que tiene su mujer.) Trae, que VUelva á 

leerlo. 

PRES. No; dame tú eso á mí. (Doña Presenta y don 

Paco se retiran un poco hacia el fondo para leer nue- 
vamente la noticia. Lola y Patrito están cerca de la 
puerta de la izquierda. Albarrán lloriquea.) 

Alb. Yo estaba en er Casino cuando lo leyeron, 

y lo dejé to pa traerlo. 



(*) Doña Presenta, don Paco, Patrito, Lola. Albarrán. 



— 22 — 

Pat. ¡Qué alegría! (a Lola.) ¡Ya tienes aplaudido á* 

tu novio! 
Lola (con pena.) ¡Mi novio! 

Pat. ¡Glaro, mujer! ¡Pepe te quiere á tí! 

Lola (suplicante á Patrito.) Mira, Patrito: vamonos-. 

allá adentro. 
Pal Pero, ¿qué tienes, Lola? 

LOLA (Queriendo reprimirse.) Nada... (sin poder conte- 

nerse.) ¡Que no quiero que me vean llorarl 
(Medio llorando, coge dulcemente de una mano a Pa- 
trito y la atrae hacia la puerta de la izquierda, por 
donde ambas hacen mutis ) 

Paco ¡Pero qué torpe yo! ¡Ño se me ocurrió que 

vendría la noticia en los periódicos de Se- 
villa! 

Pres. Ese telegrama lo pondrían al concluir el es- 

treno. 

Alb. ¿No es pa emborracharse eso?... Estoy más 

contento que si enterraran esta tarde á mi 

mu jé! ¡Pepe!... ¡Pepiyo! (A doña Presenta.) ¿No.. 

es usté su mare? ¡Po hágase usté cuenta e 
que yo soy su pare! 

Pres. ¡No diga usted más disparates, hombre! 

Alb. (a don Paco.) ¿Se acuerda usté de cuando... 

Paco ¡Anda! ¡Letanía tenemos! 

Alb. Si incomodo, me voy. (Muy llorón.) Pero que 

sepa usté y usté, que á Pepe lo quieo yo 
tanto como usté y usté, y cuando usté y 
usté le escriban darle memorias de Arba- 
rrán. ¡Y que me alegro mucho! ¡Que yegue á 
se er primé poeta e Madrid! ¡Y esta tarde 
tomo yo la tajá á la salú suya! (sin que lo deje 

hablar el llanto.) ¡JOSÚ, JoSÚ, Josú!... ]DÍOS mío, 

Dios mío! ¡Qué alegría más grande! (vase por 
la derecha.) 



ESCENA VIII 

DOÑA PRESENTA y DON PACO 

Paco ¡Adiós! ¡Y que te aproveche! 

Pres. ¡Qué pesado es el pobre! 

Paco ¡Quiere tanto al chiquillo! (Doña Presenta 






— 23 — 

sienta al lado de su marido, junto al velador. Pausa 
larga.) 

Pres. ¡Aplaudido! 

PaCO ¡Un éxito!... (Por unas lágrimas que se asoman á 

los ojos de doña Presenta.) ¿Qué 6S eSO?... ¿Llo- 
ras? 

Pres. Unas lágrimas de alegría. 

Paco ¿Como Albarrán? 

Pres. Como una madre que se siente feliz, (pausa.) 

¡Parece que tú también!... 
Paco (un poqujiio emocionado.) ¡Sí; yo también! Ale- 

gre, muy alegre. (Con cariño, cogiéndole las ma- 
nos.) ¡Como el primer día de casado! 



Pres. 


¡Vaya una salida! 


Paco 


Aquél día trajo este. 


Pres . 


(sonriendo.) ¡Cómo has cambiado desde en- 




tonces! 


Paco 


¡Pues n^ creas que á tí te han conservao 




en aguardiente! ¡Qué tiempo aquél! 


Pres. 


¡Calla! 


Paco 


¿Te acuerdas de cuando te hacía el amor? 


Pres. 


También eras poeta como Pepe, y me ha- 




cías versos. 


Paco 


¡Y qué versos tan malos! 


Pres. 


A mí me parecían de Espronceda. 


Paco 


¡Lo que ciega el cariñol 


Pres. 


Aun guardo en mi libro de misa unos que 




dicen: «A ella. — Yo soy... 


Paco 


¿Míos? 


Pres. 


¡áí, tuyos. Empiezan: 




«Yo soy el jardinero, 




y un lindo ramo, 




voy á hacerle á la niña 




que tanto amo...» 




Yo era la niña. 


Paco 


Y el jardinero yo. Mira, después de todo, tie- 




ne á quien salir mi hijo. (En chanza.) ¡Con el 




padre poeta! (Pausa corta.) 


Pres 


¡Qué alegre estará ahora! (pausa corta.) 


Paco 


¡Tendrá novia en Madrid! 


Pres. 


La tiene aquí. 


Paco 


¿Lola? 


Pres. 


Lola. 


Paco 


Terminaron las relaciones. 



— 24 — 

Pres. También nosotros las terminamos una vez. 

Paco Sí; porque una noche te pedí un abrazo. 

Pres. ¡Tonto! 

Paco Y tú no quisiste. Pues mira ahora. (Extiende 

los brazos invitando á su mujer á abrazarlo; ella va 
hacia él, lo hace, y cuando están enlazados los dos, 
aparece Cabrera en la puerta de la derecha.) 



ESCENA IX 

DOÑA PRESENTA, DON PACO y CABRERA 

Cab. (Desde la puerta.) ¿Dan ustedes permiso? 

PaCO (Sorprendido y un poco azorado, lo mismo que doña 

Presenta) ¿Eh?... ¿Quién? 

Cab Servidor. Eugenio Cabrera, primer actor y 

director de la compañia cómicodramática 
que tiene el alto honor de actuar en el tea- 
tro de este muy noble, muy leal y muy pre- 
cioso pueblo de Cañada del Rey. 

Paco Pase usted. (*) 

Cab. Muchas gracias. ¡Ah, señor don Francisco 

Moreno!... ¡Ah, señora de don Francisco 
Moreno! Mi júbilo... ¿y por qué júbilo tan 
solo?, mi entusiasmo... ¡eso es! mi ferviente 
entusiasmo, no ha tenido límites al conocer 
el éxito, colosal, brutal, fenomenal, enorme, 
que con su obra El traje de Venus ha ob- 
tenido en Madrid el pirmogénito de ustedes, 
ambos á dos padres, es decir, padre y" ma- 
dre, <i el per ciar o autor. 

Paco (a doña Presenta.) (¡Este hombre es un fonó- 

grafo!) (a cabrera.) Tome usted asiento. 

Cab. ¿Y para qué? ¡Mi actitud es la vertical; el es- 

fuerzo, el trabajo! (¡Me parece que aquí saco 
el cocido para la compañía!) 

Paco Bueno. ¿Y deseaba usté?... 

Cab. El cocido. 

Paco ¿Cómo? 

Cab. Perdone usted: me he distraído mirando 

aquel cuadro. Yo venía á recibir de ustedes 



(*) Cabrera. Don Paco, doña Presenta. 



— . 25 - 

un favor; favor que ustedes, en sus cortas lu- 
ces... 

Paco ¿El qué? 

C*b. ...en sus cortas luces,.. 

Paco (¡Bueno, hombre!) 

Cab. ...comprenderán que es muy fácil de hacer. 

Yo deseo tener la honra de estrenar en el 
pueblo nativo de su hijo eda joya pretórica 
de ingenio... 

Paco Pre... ¿qué? 

Cab. Pretórica. No es término corriente. No me 

Sorprende SU curiosidad. (Reanudando la pero- 
rata.) ...Pretórica de ingenio, que se titula 
El traje de Venus. Será función de gala; in- 
vitaremos á las autoridades, colgaremos el 
teatro, y así habrá medio de que la pobla- 
ción pueda aplaudir al despejado joven. Es 
el único medio, sí, señor; el único. (El úni- 
co de que la compañía no deje aquí la piel.) 

Paco Hombre... Yo no sé... 

Cab. ¿Usted no nos ha visto trabajar? Anoche 

hicimos El gran Galeoto. 

Pres. Si me han dicho que no va nadie al teatro. 

Cab. Ya irán, ya irán. Es que el público es loco. 

Anoche trabajamos para ocho personas. Y 
en cambio, últimamente estuvimos en Cuen- 
ca, y allí dimos cuarenta funciones con la 
mar de éxito. Para debut les puse El rey in- 
truso y El caballo de Atila, y mire, El rey, un 
triunfo. 

Paco ¿Y El caballo? 

Cab. Otro triunfo. En fin, con decirle que con El 

caballo y El rey hicimos las cuarenta... 

Paco Claro. 

Cab. Las cuarenta funciones. Y gané un dineral. 

Paco El inconveniente que yo encuentro es que la 

obra de mi hijo es una zarzuela, y la com- 
pañía de usté es de verso. 

Cab. [Bah, bah, bah! ¿Y dice usted inconvenien- 

te?... ¡Al contrario! ¡al contrario! ¡En el pue- 
blo lo que hay deseos de conocer es el libro, 
el asunto! ¿La música para qué hace falta, 
si el maestro no es del pueblo? 

Pres. En eso tiene razón este señor. 



— 26 — 

Cab. ¡Y que á mí denme ustedes propiedad escé- 

nica! ¿Qué es eso de cantar? ¿En la vida se 
canta? ¿Canta usted, por ventura, para man- 
dar por tabaco al estanco? Yo he hecho por 
ahí La viejectta, El dúo de la Africana, y le 
he dicho á mi esposa: «¡No cantes más La 
Africana, vente conmigo á Aragón!» ¡Natu- 
ralmente, señor! ¡Lógica, hombre! 

Paco Pero, ¿y los coros? 

Cab ¡Ah, los coros! Pues nada: hablamos todos á 

la par. Me duele aun la cabeza de los aplau- 
sos que he t ido, diciendo al frente de mi 
compañía: «Por ser la Virgen de la Paloma, 
un mantón...» ¡Claro está, hombre! ¡Siempre 
es más explicable! 

Paco Lo malo es que la obrilla es de las que aho- 

ra se hacen: sicalíptica. 

Cab. No importa... Mi señora es completamente 

sicalíptica. ¿Y la actriz de carácter? ¡Con de- 
cir á ustedes que ha sido nodriza de la Ca- 
cti avera!... 

Pres . ¿De quién? 

Cab. La otra noche en Guzmán el Bueno por poco 

le tiro la espada, porque hizo un mutis can- 
tando y bailando: (Canta y baila el tango de «El 
ratón».) 

«¡Baldomera, Baldomera! 
¡Saca, saca la cadera! 
¡Sácala, sácala, sácala!...» 

(sale Mercedes, por la izquierda, precipitadamente. Ca- 
brera se queda en posición de tango.) 



ESCENA X 

DICHOS y MERCEDES 

Mer. ¡Señora!. . ¡Ay, señora!... 

Pres . ¿Qué pasaV 

Mer. ¡Que se ha caío una vela y se le ha pegao 

fuego á la ropa é San Expedito! 
Pres. ¡Qué descuido! ¿Pero toda la túnica? 

Mer. ¡Como que se ha quedao convertío en San 

Lorenzo! 



— 27 — 

Paco ¿Y se apagó ya? 

Mek. jAy, sí señó! ¡Ta jecho un chicharrón! 

PRES. ¡JesÚS... ¡Jesús! (Vase rápidamente por la iz- 

quierda.) 

Paco Señor mío... Ya ha oído usté... Vuelva usté 

luego... mañana... Yo siento... 

PRES. (Dentro.) ¡Paco! 

PACO (Dando la mano á Cabrera.) Señor... 

Cab. Eugenio Cabrera... 

Paco ¡Puede usté comprender...! 

(Vase por la izquierda, mientras Mercedes mira muy 
atenta al cómico.) 



ESCENA XI 

MERCEDES Y CABRERA 

Cab. (¡Hay situaciones en la vida!... ¡Y con el es- 

tómago vacío desde anteayerl) 

Mer. ¿Estaba oté bailando? 

Cab. ¿Yo bailando? 

Mer. Ande oté;. baile oté una mijita payo ver- 

lo. ¡A mí me tira más er baile! 

Cab. (¡Esto sólo faltaba!) 

Mer . ¿Qué le tira á oté má: las siguiriyas ó los 

panaeros? 

Cab. ¡Los panaderos! ¡Con delirio, joveni 

Mer. Po dé oté unos paso, pa que yo lo vea. 

Cab. (Abstraído en sus meditaciones ) (¿Y qué le digo 

yo á la compañía?) 
Mer . Vamo: ¿baila oté ó no? 

Cab. (Mira á Mercedes con ojos de ira y dice yéndose por- 

la derecha.) (¡Triste destino es el de la farán- 
dula! 

¡Apurar, cielos, pretendo, 
ya que me tratáis así...) (Mutis.) 
Mer. ¡Ná; que er cómico no quie conversación 

Conmigo! (Aparece en la calle y se acerca a la reja. 
Ricardito, mientras Mercedes va á llevarse la taza de 
tila que antes sacó á escena, y que vuelve á dejar so- 
bre la mesa al oir que la llaman.) 



— 28 — 

ESCENA XII 

MERCEDES y RICARDITO 
íRlC. (Desde la reja.) ¡Mercedes! 

Mer. ¿Quién? 

Hic. Soy yo... Ricardo... Hija, ¡me he enterao, me 

he enterao, me he enterao! (Echa á correr, y 

entra por la derecha.) 

Mer. ¿Qué pasa? 

Ríe. ¿Qué va á ser?... ¡La cosa, la cosa, la cosa!... 

Me lo ha dicho Sánchez, el talabartero! 

Mer, ¿Er qué? 

Ríe. Lo del estreno del señorito Pepe. Que ha sa- 

lido con bien. 

Mer. ¿Ya se ha sabio? Gracias á Dio, Vigen der 

Carme, quepoemo descansa! 

Urc. ¡Ay, ay, ay, que alegría debe haber en la 

casa! Y mira; me han contado que al párroco 
de Santa María le ha sentado muy mal lo del 
estreno, y ha dicho que er domingo en la 
misa va á pronunciar una plática contra la 
sicalirsi... ¡Mira que la salida der párroco! 
¡Cuidao que yo no tengo mala lengua, ¿eh?; 
pero según dicen, doña Paquita la estanque- 
ra y er tar párroco!... ¡Qué me libre Dios de 
malos pensamientos; pero er tar párroco, es 
un párroco muy alegre! 

Mer . ¡Y muy aficionao á pellizca! 

Ríe. A mí no me ha pellizcao nunca, hija. 

Mer. Si es á las mujere... 

Ríe. ¡Muy enagüero, sí, señó, muy enagüero! ¡A. 

ese le va á pasa lo que dice er chascarrillo: 
que si va ar Cielo va á sé mesté encerrá á 
las once mir vírgene! 

Mer. ¡Güeno está er párroco! 

Ríe. ¡Ya ves tú: hablar mal de la obra der seño- 

rito Pepe, cuando don Paco y doña Presenta 
son los que en er pueblo dan más para las 
ánimas benditas! ¡Que no den más para las 
ánimas benditasl ¡Que se achicharren en er 



— 29 — 
Purgatorio! (Muy rápidamente y santiguándose.) 

¡Ay, que herejía he dicho! 

Mer. ¿Y aónde vas ahora con el acordeón? 

Ríe. A casa de Facundo er barbero, para que 

saque la guitarra y venir á darle la enhora- 
güena á los padres del autor. ¡Pues no far- 
taba más! Mira, esta cazadora me la dio er 
señorito. 

Mer. ¿Vas á vení? ¿Que toques la m achicha, sa ? . 

bes? 

RlC. Yo toCO lo que quieras. (Con mucha intención.) 

Oye, Mercedes... No dejo de acordarme de 

la fiesta der domingo pasado... ¡Qué tonta!.. 

¿Te vas á poner colorada? 
Mer . ¡Ya se lo habrás contao á to er pueblo! 

Ríe. ¡Por mis muertos que no! Solamente se lo 

he dicho á un amigo de mucha confianza. 
Mer. ¿Y qué? 

Ríe. ¡Que no me lo ha creído! Es mi sino. ¡Vaya 

hasta luego, hija! (vase.) 



ESCENA XIII 

MERCEDES, LOLA y PATRITO 

Mer. ¡Qué lila e Ricardito!... ¡Lila!... ¡Pero lo que 

es arguoas vece, bien que se mete en casal 

(Coge la taza de la tila para irse, á tiempo que &alei> 
por la izquierda Lola y Patrito.) 

Pat. (a Mercedes.) ¿Con quién hablabas? 

Mer. Con Ricardito er del acordeón. 

Pat. Anda, que mi madre preguntaba por ti. 

Mer. Voy, señorita, voy... Dice que va á vení de 

serenata y que va á toca la machicha. 
Pat. ¡Anda, muchacha! 

MéR. (Va á irse por la izquierda y se detiene junto á la 

puerta, diciendo en tono de piropo:) ¡Vaya dos Se- 
ñorita!... ¡Dos rositas é Abrí!... ¡Señorito po- 
día yo sé, que con las dos cargaba! 

Pat. ¡Qué disparates! 

Mer. Sí; mu bruta, mu bruta, señorita, .; pero seis 

dos rositas é Mayo. 



• 30 — 

Pat. (Riendo.) Vaya, ¿en qué mes quedamos? 

Mer. En Mayo, señorita... ¡En er que ustede quie- 

ran. (Mutis.) 

ESCENA XIV 

LOLA y PATR1TO 

Lola ¡Parece buena esa muchacha! 

Pat. Algunas veces de buena y cariñosa/se pasa. 

(Larga pausa. Patrito se sienta en una mecedora, don- 
de se balancea lentamente, y Lola en una silla. En el 
reloj que está colgado en la pared de la derecha, suenan 
tres campanadas, é «inmediatamente» otras tres dentro, 
en una campana de un reloj público.) 

Lola Las doce menos cuarto. 

Pat. ¡Y qué bien está el reló con el del Ayunta- 

miento! Han sonado los dos á la vez... Ca- 
sualidad... El del Ayuntamiento casi siem- 
pre está loco... 

Lola ¡Cerca de medio día! 

Pat. ¡Y que el de hoy ha sido de emociones! (otra 

pausa.) 
LOLA ¡Medio día! (Suena en los dos relojes la repetición.) 

Pat. Por si no nos habíamos enterado, nos lo re- 

piten. 

Lola Los relojes son como nuestra vida. Suenan 

alegres cuando estamos alegres, y suenan 
tristes... 

Pat. Sí; cuando estamos tristes. ¡Hija, á mí no 

me vengas con filosofías cursis! ¿Tú qué tris- 
teza encuentras en un despertador? 

Lola Todo lo echas á broma. 

Pat. ¡Naturalmente! ¿Quieres que á los veinte 

años me ponga á meditar en los misterios 
de la Naturaleza? Para mí, sólo hay una cosa 
seria en este mundo, y es mi novio. Y sin 
embargo: ¿tú te has fijado en el notario 
nuevo? ¿Tú le has mirado las guías del bi- 
gote, negras, á lo kaiser, como dos agujas? 
Bueno; pues si mi novio me dejara, y el 
notario nuevo quisiera dar fe de mi humilde 
persona, también serían para mí una cosa 
seria las guías del bigote del notario nuevo. 



- 31 - 

Lola jTe envidio, Patrito! 

Pat. ] Claro! Tú con pensar en mi hermano, en 

ese Echegaray de á perra chica, y con pa- 
sarte la vida sufriendo, tienes lo bastante. 
¿Y por qué sufres? ¡Si él volverá, tontísima! 

Lola (Melancólicamente.) ¡No volverá! '.. No sé por 

qué, hoy, pensando en su obra, en su éxito, 
me acuerdo de unos versos que me hizo hace 
ya tiempo... ¡No volverá! ¡No volverá! 

Pat* ¿Los sabes? 

LoLA (Lenta y tristemente, como si los dijera para sí, va di- 

ciendo los versos.) 

Reina mía, si parto yo de tu lado 
porque busco la gloria, tú no lo llores: 
volveré á ti rendido y enamorado; 
' volveré por la gloria de tus amores. 
Cuando todo lo tenga, si no eres mía, 
veré que era mentira cuanto buscaba, 
y veré que mi triunfo nada valía, 
y que en mi alma el aplauso hueco sonaba, 
si no tengo á la reina que me quería, 
y me faltan los besos que ella me daba. 

(Muy compungida y azorada ) ¡Mira, esto de los 

besos no lo. creas!... ¡No ie he dado ningu- 
no!... ¡Son cosas de los versos! 

Pat. ¡Qué bonito es tener un poeta, y que le diga 

á una «reina suya» y... lo otro. Oye, aunque 
sea mentira; ¡pero que lo diga! 

Lola ¿Y quién cree en versos? ¡Con el éxito, ni 

aun se acordará Pepe! 

Pat. ¡Déjalo, chiquilla! Tú vales más. que él. 

Lola ¿Más que él?... No, Patrito... El vale más que 

todo el mundo... ¿Qué soy yo para él, pobre 
tonta de pueblo?... El se merece una gran 
dama de Madrid, muy hermosa, muy rica, y 

que lo quiera mucho, y él... (Transición. Los 
ojos se le llenan de lágrimas.) ¿El?... ¡No, no!... 

¡Para mí, Patrito, para mí!... ¡Estoy loca!. . 
¡No sé lo que digo!... ¡Mío, mío!... ¡Para mí, 
Patrito!... 

PAT. ¡VamOS, no llores! (Suena dentro, á la derecha, 

una mazurka muy melosa tocada en un acordeón y 

una guitarra.) ¡La serenata!... ¡Ricardito!... ¡Va- 
mos, Lola! 



— 32 — 



ESCENA ULTIMA 

DICHAS, DON PACO; luego, doña PRESENTA; después, MERCE- 
DES, por la izquierda; al final, UN CARTERO, por la derecha 

Paco (saliendo ) ¿Qué es eso?... ¿Música? 

Pat. Ricardito que viene á felicitarnos por el éxi- 

to de Pepe. 

Paco Es muy bueno Ricardito. 

Pres. (saliendo.) ¿Es Ricardito?... ¡Siempre tan cum- 

plido! (Mercedes ha salido detrás de doña Presenta y 
se queda en último término bailando la mazurka.) 

Paco ¡Todos nos felicitan I 

Pres. ¡Mercedes! 

Mer . Señora. 

Pres. Sácale á Ricardito jerez y bizcochos. 

MER . En Seguida. (Hace mutis por la izquierda, bailando.) 

PRES. (Acercándose á la puerta de la derecha.) ¡Muy bien, 

Ricardito! 
Paco (ei mismo juego.) ¡Muchas gracias, Ricardito!... 

¡El cartero! (Cesa la música, y sale por la derecha 
un Cartero.) 

Pres. ¿El cartero á estas horas? 

Cart. ¡Buenos nos los de Dios!... ¡Y que sea en- 

horabuena! 

Paco ¿Qué trae usté, Serafín? 

Cart. Un telegrama. (Mostrándolo.) 

Pres. ¿De Pepe? 

Paco ¿Se arregló el hilo?... ¡A ver! (coge el telegrama, 

lo abre y iee : ) «Éxito colosal...» ¡Ya lo sabia- 
mos! «Colosal... Leed periódicos... Marcharé 
á esa dentro de pocos días». 

Pres. ¿Cómo?... ¿Que viene? 

Paco Eso dice. 

Pat. (a Lola.) ¿Ves, mujer? 

Cart. (viendo á Lola.) Pero, ¿estaba usté aquí, seño- 

rita? A su casa iba yo con otro telegrama. 

(Se lo da.) 

LOLA ¿Para mí? (Lo abre y lee para sí.) 

Mer . (Saliendo por la izquierda con una botella de vino, dos 

copas y una bandeja con bizcochos.) ¿Pero nO tocan 
la machicha? (Vase por la derecha.) 



Pres. (a Lola.; ¿Ves cómo se ha acordado? 

Lola ¡No me canso de leerlo! (Leyendo ) « Me aplau- 

dieron... Voy sólo por verte... Pepe.» ¡Pepe!... 
¡Pepe!... 

Pres. ¿Estás alegre? 

Lola ¡Loca de al-gáa! ¡Si no creo que es verdad! 

Cart. ¿No me firman ustedes los recibos? (Don Paco 

saca un lápiz y se inclina á firmar sobre la mesa.) 
PaT. (En voz baja á Lola, riendo dulcemente, y hablando 

con lentitud.) 

«Ha vi:-to que su triunfo nada valía, 

y que en su alma el apl*u.-o hueco sonaba, 

no teniendo á la reina que lo quería!» 

LOLA (A Pattito, con mucha alegría y mucha pasión.) 

«jNo teniendo los besos que yo le dabab 
(Cae el telón.) 



FIN DE LA COMEDIA 



Obras de Joaquín López Barbadillo 



TEATRO 

El fin del mundo.— Juguete cómico en un acto, en prosa. 
(Segunia edición.) 

La boca del león. - Entremés en prosa, en colaboración con 
Francisco de Torres. 

El torerito. — Zarzuela en un acto, en prosa, en colaboración 
con José Ángulo; música del maestro José Cassadó. 

El mirlo.— Entremés en prosa, en colaboración con Diógenen 
Ferrand. 

Camino de flores. — Comedia lírica en un acto, en prosa; músi- 
ca del maestro Ramón Uuitart. (Segunda edición.) 

Las flores del mal.— Comedia dramática en tres actos, en 
prosa, en colaboración con A. Custodio. 

Romance pastoril.- Comedia rústica en un acto, en prosa. 

Piel de oso. -Novela escénica en un acto, en prosa, en colabo- 
ración con A. Custodio; música del maestro Tomás Bretón. 
(vSegnnda edición.) 

El traje de Venus.— Comedia en un acto, en prosa, en cola- 
boración con A. Custodio. 

NOVELAS 

La epopeya de la mugre. — (Historia desagradable é inmoral.) 
La hija de Celestina.— Intr aducción á esta famosa novela de 

Salas Barbadillo, publicada en el tomo I de la Colección , 

clásica de obras picarescas. 

TRADUCCIÓN 

Comedia de El herrador, del azote de príncipes y gran demos- 
trador de vicios y virtudes, Pedro Aretino; ahora por vez 
primera puesta de la lengua toscana en castellano. Tomo 
II de la Colección clásica de obras picarescas. 



OBRAS DE A. CUSTODIO 



Las boletas. — Parodia de La boleta de alojamiento, en un 
acto, en prosa, en colaboración con Isidro Soler; mú- 
sica de los maestros Calleja y Lleó. 

La Boheme. — Comedia lírica, en un acto, en prosa y ver- 
so, en colaboración con Isidro Soler; música de los 
maestros Cassadó y Guitart. 

Las flores del mal. — Comedia dramática en tres actos, en 
prosa, en colaboración con Joaquín López Barbadillo. 

El Cortijo. — Zarzuela en un acto, en prosa y verso, en 
colaboración con Isidro Soler; música del maestro 
Cassadó. 

La alegría de triunfar.— Comedia lírica en un acto, en 
prosa y verso, en colaboración con Isidro Soler; mú- 
sica de los maestros Cassadó y Guitart. 

La rnija desnuda.— Saínete lírico en un acto, en prosa; 
música del maestro Torregrosa. 

Piel de oso.— Novela escénica en un acto, en prosa, en 
colaboración con Joaquín López Barbadillo; música 
del maestro Tomás Bretón. (Segunda edición.) 

El traje de Venus. — Comedia en un acto, en prosa, en 
colaboración con Joaquín López Barbadillo. 



Precio: UNO. peseta